Relato del 14° Concurso “Sin Presiones” Expresión Escrita de lxs Trabajadorxs

                CUÍDAME

corazon_roto_by_rextir_d7kbznv-fullviewEstaba feliz, después de arduas gestiones y exámenes de todo tipo, conseguí trabajo como contratado en la Policía Judicial. El contrato era por un año; me enviaron a la mesa de entradas, de modo tal que mi tarea no era mucha, en verdad puro papeleo.

La primera semana, todo bien, tranquilo. Muchas veces escuchaba los chistes que sobre su trabajo hacían los empleados más antiguos, fotógrafos, médicos, como que los podridos, que la morgera estaba destartalada y se podía dar vuelta en cualquier momento. Juan, el fotógrafo, del que me hice más amigo, siempre tenía una anécdota, le encontraba la vuelta a todo para reírse de sí mismo y de su trabajo. En cambio, Oscar, el planímetro, era adusto malhumorado, siempre estaba enojado y decía no se puede seguir trabajando así. Margarita, la química, era simpática y hasta parecía que coqueteaba conmigo. Había mucho trabajo, no dábamos abasto, continuamente salíamos al lugar del hecho, en toda la Provincia, pero había compañerismo y el sueldo era bueno.

Al mes, un día viernes, a última hora de la tarde, ocurrió un hecho muy grave que repercutió en forma inmediata en las redes sociales y los medios de prensa.

Partimos al lugar. Cuando llegamos, lo primero que hicimos fue poner el perímetro, para que nadie ingresara. Había un móvil policial abollado en su frente, un hombre en su interior sangrando, una moto destrozada y como a quince metros, el cuerpo de una mujer que había volado cayendo sobre el guarda rail.

Fue entonces que vi que sobre el asfalto había un corazón que latía. Si, en medio del asfalto estaba…y latía. Lo levanté y el corazón me dijo: “Cuídame. Estoy solo aquí en medio de tanta muerte”.

No estoy loco, pensé, me habla, el corazón me habla.
Miré para todos lados, y cada uno estaba en lo suyo.

De repente todo giraba a mi alrededor, los árboles danzaban, las luces de los autos se apagaban, las voces de la gente se atenuaban, sentí que me faltaba el aire, comencé a sudar frio, un fuerte dolor en el pecho y caí al suelo.

Cuando desperté vi que ella estaba ahí como esperando que no lo hiciera. No hubo sorpresa ni nada, solo que ella estaba ahí y debía saberlo. Puso su mano en la boca y despacio empezó a sacarlo. Todo va a estar bien, me dijo. Pasaban los más queridos por el espejo deforme como sombras de lo que eran. Algunos asentían, otros no. Por doce horas el corazón estuvo en tránsito. No hay nada que no duela nada y los hierros parecen asfixiar. La piel se agrieta en sus bordes como cortada por una navaja desafilada. Poco a poco va menguando y otros creen que ya pasó, pero no es así. Perdura. Los brazos en cruz: ¿resignación o fragilidad? La mente parece haberlo olvidado, pero el cuerpo no y me lo revela; cuando estoy desnudo la veo: ahí está, en medio del pecho, la cicatriz de la herida que sacó al corazón y lo salvó.

Eduardo Alberto Planas  – Trabajador del Poder Judicial de la Pcia. Córdoba  – Ciudad de Córdoba  -                        Relato del 14° Concurso SIN PRESIONES  Expresión Escrita de lxs Trabajadorxs                                                    Organizado por el ISLyMA , 24 de agosto de 2023

El Jurado expreso: Consiguió trabajo en la policía judicial, en la mesa de entrada. Así nos introduce el autor en su relato, con una sencilla descripción sobre la cotidianeidad de quien consigue un trabajo y empieza su labor. Sin embargo, la historia se complejiza y las imágenes literarias empiezan a despabilarnos “Encontré un corazón que me dijo: cuídame”. Una historia laboral que nos trae el tránsito de la vida a la muerte y la pregunta sobre eso que sucede y se vuelve tragedia.

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